4 pasos de acción para dejar de pensar demasiado ahora

¿Es malo pensar? A veces sí. Está.

Cada vez que nos sentimos estresados por cosas en nuestras vidas, nos retiramos al mundo de nuestras mentes. Es normal querer pensar en las cosas que nos causan problemas. A veces, sin embargo, este tipo de enfoque puede volverse dañino. Empezamos a perder la fe en nosotros mismos e incluso dejamos de tomar decisiones.

¿Qué debemos hacer cuando hemos caído en esta trampa de pensar demasiado absolutamente todo? Pruebe este plan de cuatro pasos para volver a la normalidad.

Revisar la verdad

Pensar demasiado tiene una forma de alejarte de los hechos. Es muy fácil caer en el mundo de las falacias y el drama cuando piensas demasiado las cosas. Creas los peores escenarios y te alejas tanto de la verdad que ya ni siquiera sabes lo que es correcto. Al retirarse y preguntarse qué es verdad, qué es lo que sabe absolutamente con certeza, saca la cabeza de las nubes y vuelve al juego.

Revisa tus emociones

Una vez que sepa la verdad, examine cómo se siente al respecto. ¿Cuáles son las emociones reales relacionadas con este pensamiento? ¿Quizás te estás desviando de algo que realmente no quieres reconocer como el miedo o la culpa? Este paso puede parecer desalentador porque realmente tiene que ser honesto consigo mismo aquí, ya que no puede pasar de este paso sin una comprensión clara de lo que está sucediendo.

Decidir el impacto

Entonces, ¿dónde te deja todo esto? Al obsesionarte y negar ciertas emociones, ¿qué posible beneficio te estás dando? O, más exactamente, ¿de qué te estás reteniendo? Por ejemplo, si está obsesionado con una entrevista de trabajo que salió mal, es posible que se dé cuenta de que la emoción relacionada con este evento es vergüenza o miedo porque le preocupa haber causado una impresión terrible. ¿El impacto? Es posible que no consigas el trabajo que querías.

Tomar una nueva decisión

Has llegado hasta aquí. ¡Cuelga ahí! La verdadera pregunta en este punto es, ¿qué harás en el futuro? En lugar de pensar demasiado en la entrevista del ejemplo anterior, ¿qué puedes hacer en su lugar? ¿Hay alguna forma de salvar la situación? ¿O es una experiencia de aprendizaje que puede aplicar a experiencias futuras?

Con estos cuatro pasos, es relativamente fácil atacar al monstruo que piensa demasiado y recuperar el control de sus pensamientos. Una vez que lo haga, es fácil volver a ponerse en movimiento, especialmente una vez que haya completado el último paso y descubra a partir de él su próximo mejor movimiento.

Deja una respuesta